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Homicidios en el Valle de Aburrá caen al 13% mientras se concentran en la ruralidad de las subregiones.

Las dinámicas de criminalidad en Antioquia han experimentado una transformación radical en los últimos años. Mientras que en el año 1991 el Valle de Aburrá y Medellín concentraban el 66% de los asesinatos del departamento, las cifras más recientes a octubre de 2026 indican que la capital antioqueña apenas representa el 13,73% de los 1.340 homicidios registrados en todo el territorio departamental. Medellín avanza hacia la cifra de menos de 300 casos anuales, un mínimo no visto desde 1976.

Sin embargo, este descenso contrasta de manera drástica con el incremento de la violencia en las demás subregiones, donde se contabilizan 1.064 asesinatos, de los cuales el 69,4% (930 casos) han ocurrido en zonas rurales.

  • Expansión y disputa de rentas criminales: Estructuras delincuenciales originadas en el Valle de Aburrá (como La Terraza, El Mesa, Pachelly y Los Chatas), sumadas a la expansión del Clan del Golfo a más de 100 municipios, han migrado hacia las subregiones para apropiarse de economías ilícitas como el narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión.
  • Las subregiones más golpeadas: Tan solo el Suroeste (con 265 homicidios), el Nordeste (con 211 casos y un repunte notable por disputas en Segovia y Remedios) y el Oriente (con 177 casos debido a confrontaciones entre el Clan del Golfo y bandas como El Mesa y Los Chatas) concentran el 60,53% de los homicidios de todo el departamento fuera del Valle de Aburrá (644 casos en total).
  • Factores de la violencia rural: El secretario de Seguridad de Antioquia, general (r) Luis Eduardo Martínez, señaló que el incremento responde a la escasa presencia histórica de la Fuerza Pública en corredores estratégicos rurales, lo que es aprovechado por los grupos armados para disputarse el control territorial.

A pesar de la tendencia general a la baja en la mayoría de subregiones (como Bajo Cauca, Magdalena Medio, Norte, Urabá) y en el propio Valle de Aburrá —salvo alertas puntuales en zonas rurales de Itagüí y Copacabana—, el enfoque del conflicto en Antioquia se ha desplazado firmemente hacia la ruralidad.

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