Keiko Fujimori amplía ventaja sobre Roberto Sánchez y acaricia la presidencia de Perú

El agónico recuento de votos de la segunda vuelta presidencial en Perú, celebrada el pasado 7 de junio, empieza a consolidar una tendencia en favor de la candidata derechista Keiko Fujimori. Con el 99,07 % del escrutinio adelantado por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) hasta el mediodía de este martes 16 de junio de 2026, la líder de Fuerza Popular amplió su ventaja sobre el izquierdista Roberto Sánchez a más de 35.000 sufragios.
Fujimori registra el 50,09 % de los apoyos (9.129.196 votos) frente al 49,9 % de su rival del partido Juntos por el Perú (9.093.579 votos). La candidata recuperó el liderato gracias al voto en el exterior, donde arrasó con un 63 % de respaldo. Con menos de 200.000 sufragios por escrutar y 866 actas con inconsistencias bajo revisión del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), la heredera política de Alberto Fujimori acaricia la posibilidad de convertirse en la primera mujer presidenta del país para el periodo 2026-2031, sucediendo al interino José María Balcázar.
Izquierda frena recolección de fondos para impugnaciones
Por su parte, el partido de Roberto Sánchez suspendió la colecta económica que realizaba a través de billeteras digitales para financiar la anulación de 1.751 mesas en Lima y regiones del norte, donde denunciaba supuestos indicios de fraude. El JNE ya había rechazado el recurso debido a que la colectividad no pagó las tasas legales exigidas, las cuales ascendían a 404 dólares por mesa (más de 700.000 dólares en total). La tesorera de Juntos por el Perú, Luzmila Ayay, confirmó que detuvieron el proceso al no alcanzar la meta financiera.
A pesar del revés legal y de que las misiones de observación de la OEA y la Unión Europea certificaron que las elecciones transcurrieron con total normalidad, Sánchez ha insistido en sus sospechas de irregularidades y convocó a movilizaciones pacíficas en Lima. Las autoridades electorales recordaron que la proclamación del ganador se conocerá a mediados de julio, definiendo una contienda que, por tercera vez consecutiva en la historia del país, se resolverá por una diferencia menor al 1 % de los votos.




