Frente al riesgo de una fractura interna y con el objetivo de estructurar su estrategia para las elecciones regionales de 2027, el Pacto Histórico avanza en la convocatoria de su congreso fundacional y en una campaña de afiliación masiva a nivel nacional. Aunque el expresidente Gustavo Petro ha reiterado públicamente la unidad de la bancada de oposición, distintas figuras de la colectividad reconocen fricciones ideológicas y disputas de poder entre las corrientes que la conforman, particularmente entre los sectores remanentes de la Colombia Humana y el Polo Democrático Alternativo.
La discusión sobre las dinámicas internas cobró fuerza tras un pronunciamiento de la senadora y cabeza de lista Carolina Corcho, quien cuestionó abiertamente la falta de mecanismos horizontales en las decisiones de la cúpula partidista:
“El proceso interno del Pacto aún no es plenamente democrático. Nos enfrentamos a diario a decisiones cerradas. Por eso existen las tendencias: para ejercer esas diferencias con propuestas, ideas y prácticas que consoliden el Pacto desde adentro (…). Es la hora de organizarnos. Elegiremos directivas con paridad de género. Construyamos poder desde los territorios”.
Las discrepancias se agudizaron recientemente tras varios hechos políticos en el Congreso de la República:
- Elección de magistrados del CNE: Cuestionamientos internos y señalamientos cruzados por los vetos y respaldos otorgados a aspirantes al tribunal electoral.
- Caso Álvaro Uribe en la Cámara: La votación de los cinco representantes del Pacto en la Comisión de Investigación y Acusación para asumir las pesquisas sobre las masacres en Antioquia generó controversia sobre quién impartió la directriz.
- Matices de liderazgo: Mientras el exsenador Gustavo Bolívar insiste en desestimar divisiones entre movimientos, el excandidato presidencial Iván Cepeda mantiene recorridos en las regiones para afianzar estructuras locales.
El viraje organizativo responde al cálculo electoral de cara a los comicios territoriales de 2027. En los cuadros directivos del partido existe la convicción de que los apoyos presidenciales no se trasladan automáticamente a gobernaciones y alcaldías, con el precedente de las dificultades sufridas en las elecciones locales de 2023. Con asambleas de base y directivas paritarias, el movimiento busca blindar su arraigo regional en un momento en que fuerzas afines como la Alianza Verde comienzan a tomar distancia del proyecto de izquierda.




