
El Gobierno nacional anunció este lunes la puesta en marcha de un «plan de choque en salud», una estrategia de carácter extraordinario y temporal diseñada para destrabar la atención de más de un millón de pacientes en todo el país que enfrentan barreras, demoras en la entrega de medicamentos o aplazamiento de procedimientos médicos. El anuncio fue realizado por el presidente de la República, Abelardo De La Espriella, al término de un consejo de ministros en Bogotá, revelando que entre enero y julio de este año la Superintendencia Nacional de Salud acumuló 1.220.142 reclamos —un promedio de 5.755 diarios—, de los cuales el 92% obedecieron a obstáculos en el acceso a tecnologías y servicios médicos.
La primera fase de intervención se desplegará de manera simultánea en los 32 departamentos del país, priorizando de forma estricta a más de 700.000 usuarios con medicamentos pendientes y a más de 300.000 pacientes con procedimientos represados que impliquen riesgo vital o pérdida irreversible de la respuesta terapéutica. Entre las patologías cobijadas con máxima prioridad se encuentran el cáncer, trasplantes, enfermedades huérfanas, neurodegenerativas, diabetes, VIH, así como gestantes con tratamientos esenciales y personas con alta probabilidad de hospitalización.
Las Entidades Promotoras de Salud (EPS) tendrán la obligación de reportar, gestionar y verificar la resolución de cada caso entre septiembre y diciembre de este año. El primer mandatario fue enfático al advertir que la medida «no es un cheque en blanco para las EPS» ni implicará duplicidad en pagos por servicios previamente cancelados. Asimismo, recordó que la responsabilidad estructural de garantizar la oportunidad y continuidad en la atención seguirá recayendo sobre las aseguradoras, bajo la estricta vigilancia del Ministerio de Salud y la Superintendencia Nacional de Salud.




