
Como parte de su agenda de propuestas para la Gobernación de Antioquia, Braulio Espinosa planteó un proyecto de infraestructura vial de 18,5 kilómetros con un sistema elevado de segundo nivel sobre los corredores de la Avenida Regional y la Autopista Sur. La iniciativa busca anticiparse a los problemas de congestión del Valle de Aburrá, donde actualmente se realizan 6,4 millones de viajes diarios que generan pérdidas de tiempo estimadas en 153 horas al año por usuario en horas pico, estructurando una solución integral para desconectar el tráfico de larga distancia del flujo local.
El modelo conceptual divide la circulación en dos estratos: el primer nivel destinado a conexiones urbanas, accesos y distribución local, y el segundo nivel operando como una vía rápida de circulación continua con accesos controlados. El estudio de la megaobra contempla tres tramos estratégicos —Sur (Ancón Sur–Sabaneta-Envigado), Centro (Envigado–Medellín central) y Norte (Medellín central–Caribe hacia Bello)—, diseñados para articularse con el sistema Metro, transporte público de bajas emisiones, semaforización inteligente y la recuperación paisajística del río Medellín.
Espinosa enfatizó que la viabilidad del proyecto requerirá rigurosos estudios de ingeniería, modelación de tráfico y factibilidad financiera, los cuales se complementan con ejes de modernización en transporte y movilidad sostenible e inclusiva. El objetivo central de esta visión metropolitana es devolverle tiempo, competitividad y calidad de vida a los habitantes de Antioquia mediante una infraestructura moderna que responda a los retos de movilidad de las próximas décadas.




