Científicos desarrollan una “nariz electrónica” con IA que detecta alimentos dañados y alérgenos
Un equipo de científicos de la Universidad de California, Berkeley (UC Berkeley), en colaboración con el Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea, desarrolló una innovadora “nariz electrónica”. Este sistema de sensores microscópicos, potenciado con inteligencia artificial, es capaz de analizar el aire para identificar con precisión científica el estado de descomposición de los alimentos y la presencia de alérgenos peligrosos.
El dispositivo integra 16 sensores de gas en miniatura que actúan de forma similar a un conjunto de papilas gustativas digitales. Cada sensor reacciona ante compuestos químicos volátiles y transforma las interacciones en señales eléctricas, generando una firma digital o patrón químico único para cada producto.

A través de modelos de aprendizaje automático (machine learning), la tecnología fue entrenada para reconocer patrones complejos, logrando identificar de manera consistente frutas como fresas, bananas y arándanos, además de una amplia variedad de frutos secos. En las pruebas de laboratorio, el sistema distinguió con total éxito las muestras frescas de aquellas deterioradas en alimentos de alto riesgo como la leche, los huevos y el pollo crudo tras permanecer a temperatura ambiente durante 24 y 48 horas.
Sensibilidad extrema contra los alérgenos
El estudio, liderado por el profesor Ali Javey y la investigadora principal Carla Bassil, y publicado en la prestigiosa revista Science Advances, destacó el enorme potencial de esta tecnología para proteger la salud pública. Durante los ensayos, la nariz electrónica demostró una sensibilidad extrema al detectar apenas 0,05 gramos de nuez, una cantidad mínima equivalente a una centésima parte de una nuez con cáscara, lo que resultará vital para personas con alergias alimentarias severas.
Aunque los investigadores advirtieron que el sistema aún debe validarse en entornos complejos con olores simultáneos o mezclas de comida, Bassil ya diseñó una versión portátil que se conecta directamente a un iPhone. El objetivo final es masificar esta tecnología para integrarla en electrodomésticos inteligentes, supermercados y grandes cadenas de suministro, permitiendo a los consumidores tomar decisiones de compra mucho más seguras.




