
La Dirección Nacional del partido Alianza Verde determinó mayoritariamente declararse en independencia frente al gobierno del presidente Abelardo De La Espriella para el cuatrienio 2026-2030. Con una votación final de 34 sufragios a favor de la postura intermedia y 8 por la oposición, la colectividad desestimó la pretensión del ala afín al progresismo de sumarse al bloque opositor que actualmente encabeza en solitario el Pacto Histórico en el Capitolio Nacional. A través de un comunicado oficial, el movimiento argumentó que la decisión salvaguarda su autonomía estatutaria y su coherencia programática con la ciudadanía.
La determinación generó lecturas contrapuestas al interior de sus filas parlamentarias. Voceros como el representante Mauricio Toro y la senadora Andrea Padilla respaldaron la vía independiente al considerar que garantiza libertad deliberativa, permitiendo respaldar proyectos de fomento al emprendimiento, la educación o la seguridad sin entregar cheques en blanco ni incurrir en una oposición destructiva. En contraste, sectores cercanos al petrismo —encabezados por el exministro Antonio Sanguino y los senadores Ariel Ávila y John Amaya— catalogaron el resultado como una derrota política y una indefinición perjudicial que termina favoreciendo los intereses del Ejecutivo.
Este pronunciamiento se formalizó en momentos en que la Alianza Verde atraviesa un proceso de escisión institucional derivado de las fracturas ideológicas que dejó la pasada contienda presidencial. Tras avalar internamente las salidas de figuras como Jota Pe Hernández, Catherine Juvinao, Katherine Miranda y Angélica Lozano, la colectividad se encuentra a la espera de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) ratifique de manera definitiva la división de las personerías jurídicas, requisito previo clave para que cada vertiente pueda reorganizar sus cuadros y otorgar avales propios de cara a las elecciones regionales de 2027.




