Ocho capitales en alerta roja por incendios y escasez de agua ante recrudecimiento de El Niño
La Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) advirtió que ocho capitales del país se encuentran en nivel de riesgo rojo ante el impacto severo del fenómeno de El Niño, mientras otras 17 ciudades permanecen en alerta naranja y siete en amarilla, según el Índice de Vulnerabilidad Urbana. Durante la II Mesa Técnica de Seguimiento convocada junto a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), se identificó que las poblaciones con niveles críticos de exposición son Santa Marta, San Andrés, Riohacha, Quibdó y Cúcuta. El director ejecutivo del gremio, Andrés Santamaría, explicó que el desabastecimiento hídrico representa el 77 % de los riesgos monitoreados, seguido por los incendios de cobertura vegetal con un 64 %.
El panorama técnico emitido por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) prevé un escenario de máxima gravedad para el cierre de 2026. La entidad señaló que existe un 90 % de probabilidad de que las condiciones secas se prolonguen hasta inicios de 2027 y un 75 % de posibilidad de que el episodio alcance una intensidad excepcional en la categoría de «muy fuerte» entre octubre y diciembre, impulsado por anomalías térmicas en la superficie del océano Pacífico que podrían rondar los 3,5 °C.
En el territorio nacional, los estragos directos ya comprometen la infraestructura básica y la seguridad alimentaria. El director de la Ungrd, David Santiago Tamayo, confirmó que la temporada de sequía y fuego deja 78 personas damnificadas, 14 viviendas con averías, 10 inmuebles totalmente destruidos, un acueducto colapsado y 119.569 hectáreas de cultivos y sistemas agropecuarios siniestrados.
Las restricciones de suministro hídrico ya golpean los centros urbanos más poblados. Medellín mantiene racionamientos e interrupciones programadas del servicio de agua potable en seis de sus comunas, en tanto que Cali reporta periodos continuos de sequía que amenazan sus fuentes de captación y distritos de riego. La crisis ambiental también descendió hasta el sur del país en Leticia, donde los bajos niveles históricos del río Amazonas comenzaron a limitar el abastecimiento de agua para consumo humano y a paralizar la navegación y producción agrícola de las comunidades ribereñas.




